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29/4/13

Yo era en el hogar menos que nada, una piedra, una sombra en el silencio de la casa. No lloraba. Se decían esta niña que no llora, esta niña fea que proviene de los otros, esta huérfana. Lo decían las muchachas, las chiquillas vestidas para la calle, con el negro reluciente del zapato abrillantado. Lo decían las mayores, las que se habían quedado y eran con el paso de los años parte del pasillo y las paredes, parte de la casa grande donde dormíamos las niñas temerosas. Me decían, por qué callas. Por qué cuando te hieren o hace frío no lloras como las otras. Y yo notaba el cuerpo diminuto, notaba la fuerza de la sombra que tiraba y me encogía. Por qué no lloro, preguntaba. Por qué si no soy más que la piedra que se tira al río y nunca nada, por qué si no me quiere más que el perro que dormita en la cocina algunas noches.

3 comentarios:

  1. soplaste tu cura, me llegó
    éste poema como bálsamo.

    un beso grande

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  2. "... que proviene de los otros"

    Eres belleza señorita, belleza.

    M.

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